
Hablamos de demencia:
Cuando hablamos de demencia, muchas personas piensan que es algo normal, consustancial al envejecimiento. Pero no lo es. Cuando envejecemos, puede ser normal tener olvidos leves u ocasionales, pero la demencia no es parte normal del envejecimiento. En la demencia, la pérdida de memoria y de otras habilidades mentales es más grave y progresa con el tiempo, interfiriendo cada vez más en la vida diaria de la persona que la padece.
Por eso es importante distinguir un olvido esporádico de algo serio. La demencia incluye pérdida de funciones cognitivas, de habilidades conductuales e interfiere con las actividades cotidianas de los pacientes. Diagnosticarla lo antes posible puede marcar la diferencia, puesto que favorece la adaptación de aquellos que dispensarán la mayoría de los cuidados.
Causas y formas de la demencia
La causa más frecuente del síndrome de demencia es la enfermedad de Alzheimer, pero existen otras causas: la demencia vascular, debido a pequeños infartos cerebrales, la demencia con cuerpos de Lewy y la demencia frontotemporal.
La demencia tiene muy variadas formas de presentación, tantas como personas, puesto que los síntomas van a ser diferentes dependiendo de la historia personal de cada paciente que la padezca, sus vivencias, la reserva cognitiva, el entorno y la capacidad de adaptación de sus cuidadores.
Síntomas más frecuentes
De forma genérica, podemos resumir que el síndrome de demencia, a nivel cognitivo, puede afectar a todas nuestras funciones superiores. La persona puede olvidar citas recientes o dónde deja objetos, o tener dificultad para encontrar palabras o entender lo que lee.
También es frecuente que pierda la orientación en lugares conocidos, que tenga problemas para seguir una receta o resolver un problema sencillo. En general, aparecen dificultades para planificar, para organizar tareas o adaptarse a nuevas situaciones.
Pueden aparecer también cambios psicológicos y de conducta. Por ejemplo, los pacientes pueden mostrar cambios de personalidad, volviéndose más irascibles o apáticos que antes. Con frecuencia, se observa también irritabilidad, ansiedad, depresión y, a veces, comportamientos inapropiados, reacciones exageradas al entorno. En etapas más avanzadas, incluso pueden surgir delirios o alucinaciones.
Evolución de la enfermedad
La demencia avanza gradualmente provocando un deterioro funcional y, con el tiempo, la persona va a tener cada vez más dificultades para cuidar de sí misma. Puede olvidarse de comer, dejar de bañarse o perder la capacidad de vestirse sin ayuda.
Esto significa que, poco a poco, perderá autonomía para realizar actividades cotidianas como cocinar, conducir, manejar sus finanzas. En definitiva, la demencia va a reducir la calidad de vida y la independencia del paciente.
Señales de alerta
¿Qué señales de alerta nos deben obligar a consultar? Algunas de ellas son las siguientes:
olvidos frecuentes que interfieran en nuestra vida diaria, repetir la misma pregunta varias veces en poco tiempo, perderse en lugares conocidos, dificultad para manejar el dinero o seguir una receta sencilla, cambios llamativos de carácter o de conducta.
Por ejemplo, no es lo mismo olvidar dónde he dejado las llaves que olvidar para qué sirven las llaves.
Importancia del diagnóstico temprano
Ante cualquiera de estos síntomas, es muy importante consultar cuanto antes al médico de familia. Él podrá evaluar la situación, descartar causas tratables y profundizar en el diagnóstico. Un diagnóstico lo antes posible, un diagnóstico temprano, facilita la adaptación del paciente y de la familia para los cuidados futuros.
Es cierto que no existe un tratamiento curativo actualmente. Sin embargo, hay estrategias sencillas que pueden cuidar la salud del cerebro y que pueden retrasar la aparición o la progresión de los síntomas.
Cómo cuidar el cerebro
Controlar la tensión, la diabetes y el colesterol, mantener actividad física regular, cuidar nuestra alimentación, mantener las relaciones sociales, ejercitar la mente con lectura, juegos, aprendizaje continuo. Todo lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro.
Un reto compartido
Es muy importante señalar y recordar que el síndrome de demencia es un problema familiar y comunitario, porque afecta no solamente al enfermo que la padece, sino también a la familia y a la comunidad en la que vive el paciente.
Por lo tanto, pedir ayuda no es un fracaso, sino una necesidad. Existen recursos sanitarios y comunitarios que pueden orientar, acompañar y apoyar a las familias en cada fase de la enfermedad.
Ante cualquier duda, consulte con su médico o enfermera de atención primaria. Detectar lo antes posible, acompañar, planificar. Todo ello mejora la calidad de vida.
En la Escuela de Pacientes de Castilla y León encontrará información y apoyo para usted y para su familia. No está solo. Estamos para acompañarle.
Gracias a la Escuela de Pacientes CyL. 
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Trabajamos conjuntamente con la estructura federativa de las asociaciones de familiares de Alzheimer que existen ya por toda España.
Somos socios de AFACAYLE (Federación Regional de Asociaciones de Familiares de Alzheimer) y de CEAFA (Confederación Nacional de Asociaciones de Enfermos de Alzheimer). Nacemos con la intención de mejorar la calidad de vida tanto de las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer como de sus cuidadores y familiares.
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